Eros contra tanatos
La abundancia de luz, el reverdecer de la naturaleza, en fin, el pulso intenso de la primavera me ha traído a la mente -y mi mente ha aceptado- a Eros, el dios griego del amor erótico, de la luz primera, del pulso de vida. Venía andando por el jardín "Viejo Cauce del río Turia" cuando me percaté. Mientras contemplaba el cielo del atardecer y un árbol en flor regalaba mis sentidos, Eros me envolvió, el pulso de la vida, fuera y dentro, latía fuerte; pero no era una lucha por sobrevivir, ni deseo neurótico, ni un loco girar en la rueda del samsara, era un despertar natural- intenso, eso si- pero sano, sencillo, bello. Y me dejé tomar.
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Tradicionalmente reflexionar sobre lo valioso de la vida humana es uno de los temasecomendados para echar a andar en este camino de desarrollo humano y espiritual; los otros tres son: reflexionar sobre la impermanencia y cambio, sobre acciones volitivas y sus consecuencias (karma) y como no, dukkha, es decir, la insatisfacción y sufrimiento. Quiero enfocarme en la primera de estas reflexiones la preciosa vida humana.