Al parecer el viaje está llegando a un punto culminante, eso intuyes, y empiezas a darte cuenta de que la verdad, la sabiduría
que andabas buscando es tan grande, si, es todo ello tan grande y distinto, que la mente pequeña, ordinaria no lo puede abarcar. Hasta ahora has intentado aprender pero simplemente añadiendo algo a ti misma, sin soltar, sin cambiar mucho ni tu mente ni tu vida, ni siquiera te planteaste en serio mejorar el mundo. En realidad querías aprehender, hacer tuyo, apoderarte de algo y ahora si algo sabes es que tal cosa no es posible. No hay nada que arrogarse, nada de lo que apropiarse: morar en el mándala es otra cosa.