
Con mandaravas, lotos azules y jazmines
con flores bellas y fragrantes
y con guirnaldas creadas con destreza
rindo honor a los Príncipes Sabios
tan dignos de nuestra alabanza.
Les envuelvo en nubes de incienso, dulces y sutiles,
les ofrezco manjares simples y deliciosos
con bebidas exquisitas.
Les ofrezco velas con gemas incrustadas
y decoradas con bellos lotos dorados.
Sobre el suelo rociado de perfumes
coloco ramos de preciosas flores.
Rindo saludos reverentes
a todos los Budas de las tres eras,
Al Sadharma
y a la comunidad excelente
tantas veces como átomos hay
en los miles de millones de mundos.
Rindo homenaje a los recintos sagrados
y a todos los lugares
donde los Bodhisatvas han morado.
Rindo profunda reverencia a los maestros
y a todos aquellos,
dignos de tan respetuoso saludo.
Sin demora
me dirijo al Refugio de los poderosos protectores
aquellos cuyo propósito es cuidar el universo;
los poderosos conquistadores
que vencen el sufrimiento en todas partes.
De igual manera
desde lo más profundo de mi corazón
voy al refugio del dharma
que ellos han descubierto,
y que es la morada segura
contra el ciclo del renacimiento.
Asimismo voy al refugio
de los incontables Bodhisatvas.
Namo tassa Bhagavato Arahato Samma Sambuddhasa
Namo tassa Bhagavato Arahato Samma Sambuddhasa
Namo tassa Bhagavato Arahato Samma Sambuddhasa
Buddham Saranam Gacchami
Dhammam Saranam Gacchami
Sangham Saranam Gacchami
Dutiyampi Buddham Saranam Gacchami
Dutiyampi Dharmam Saranam Gacchami
Dutiyampi Sangham Saranam Gacchami
Tatiyampi Buddham Saranam Gacchami
Tatiyampi Dharmam Saranam Gacchami
Tatiyampi Sangham Saranam Gacchami
Panatipata Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Adinnadana Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Kamesu Micchachara Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Musavada Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Surameraya Majja Pamadatthana Veramani Sikkhapadam Samadiyami
Con acciones bondadosas purifico mi cuerpo
Con generosidad sin limite purifico mi cuerpo
Con tranquilidad, sencillez y contento purifico mi cuerpo
Con comunicación veraz purifico mi habla
Con conciencia clara y lúcida purifico mi mente.
El mal que por mi ignorancia y necedad he acumulado,
el mal en el mundo de la experiencia cotidiana
así como el mal en la comprensión e inteligencia,
todo ello, lo reconozco ante los Protectores.
De pie ante ellos,
con las manos juntas en reverencia
y con gran temor al sufrimiento,
les saludo una y otra vez.
Que los guías acepten esta confesión amablemente,
tal y como es, con sus muchos defectos.
Aquello que no sea bueno, oh protectores,
no lo volveré a hacer.
Me alegra profundamente
el bien hecho por todos los seres
gracias al cual logran reposo
liberándose así del sufrimiento.
Que aquellos que hayan sufrido sean felices.
Me alegra que se liberen los seres
de los sufrimientos de la existencia cíclica.
Me alegra la naturaleza del Buda
y del Bodhisatva,
protectores del universo.
Me alegra que surja
la voluntad de alcanzar la iluminación.
Me alegra que exista la enseñanza:
esos océanos que llevan la felicidad
a todos los seres
y que son la morada del bienestar de todos ellos.
Al saludarles con las manos juntas
suplico a los budas en todas las direcciones
que hagan resplandecer la luz del Dharma
para aquellos que vagan
en el sufrimiento de lo ilusorio.
Con las manos unidas en reverencia
suplico a los Conquistadores
que deseen entrar en el Nirvana,
que permanezcan aquí por tiempo ilimitado
para que la vida en este mundo
no se oscurezca jamás.
El Bodhisatva de la compasión, cuando meditaba profundamente,
comprendió la vacuidad de las cinco skandas
y rompió las ataduras que le ocasionaban sufrimiento.
Así pues, la forma no es más que vacuidad,
la vacuidad no es más que forma,
la forma es sólo vacuidad, la vacuidad sólo forma.
Sentimiento, pensamiento y voluntad,
hasta incluso la conciencia son todo lo mismo.
Todo es parte de la vacuidad que ni nace, ni se destruye,
ni está manchada, ni es pura, ni aumenta, ni disminuye.
Así en la vacuidad no existe forma,
ni sentimiento, ni pensamiento, ni voluntad,
ni tan siquiera la conciencia.
Ni vista, ni oído, ni olfato, ni gusto, ni cuerpo,
ni mente;
ni color, ni sonido, ni olor, ni sabor, ni tacto,
ni nada a lo que la mente pueda aferrarse,
ni siquiera el hecho de sentir.
No existe la ignorancia, ni el cese de la ignorancia,
ni todo lo que proviene de la ignorancia;
no existe la decrepitud, ni la muerte, ni el cese de ambas.
No existe el sufrimiento, ni la causa del sufrimiento,
ni el cese del sufrimiento,
ni camino noble que aparte del sufrimiento.
Ni siquiera sabiduría que conseguir –
la consecución también es vacuidad.
Así, pues, conoce que el Bodhisatva, sin nada a lo
que aferrarse
morando en la sabiduría Prajña únicamente,
se ve liberado de los obstáculos engañosos
y del temor por ellos engendrado,
alcanzando el más puro Nirvana.
Todos los Budas del pasado y del presente,
los Budas del tiempo futuro, usando esta sabiduría Prajña
alcanzan la Visión completa y perfecta.
Escucha, pues, el gran dharani,
el mantra radiante e incomparable,
El Prajñaparamita,
cuyas palabras alivian todo sufrimiento.
Escúchalo y cree en su verdad
Gate Gate Paragate Parasamgate Bodhi Svaha
Que el mérito ganado con mis actos
sirva para aliviar
el sufrimiento de todos los seres.
Renuncio sin pensar en mi mismo
a mis posesiones,
a mi personalidad en todas las existencias
y a mis méritos en las tres vías,
para el beneficio de todos los seres.
Así como la tierra y otros elementos son útiles
y sustentan al número infinito de seres
que habitan el espacio sin limites,
que yo me transforme de igual modo
en algo que mantiene a todos los seres
situados en el espacio infinito,
hasta que todos ellos
hayan alcanzado la paz.