Hola Amigos,
Os envio un texto escrito por Giorgio. Con este cuento el gano un premio
en un certamen literario y además se uso como base para desarrollar
un cortometraje que formaba parte de un taller en la carcel por parte
de la escuela de cine de la Universidad de Valencia.
Giorgio fue unos de los pioneros en nuestra clase de meditacion de los
viernes en la Carcel de Picassent y además una persona muy amable,
inteligente, creativa, con muchos deseos de transformar su vida y .
Tenia muchas inquietudes y nos sorprendia sus preguntas. Se interesaba
mucho la por meditación. Su entusiasmo era inspirador para los
que llevabamos la clase y contagioso para los demás presos. Ahora
se ha trasladado a otra carcel y realmente lo echamos de menos.
Gracias
Un Abrazo Dharmakirti 2006
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Fue en Berlín. Era la primera vez que iba
a un zoológico y jure que seria la ultima que entraría
en un lugar así, al menos por voluntad propia.
Hay cosas que nos marca indeleblemente y una de estas fue la visión
de una hermosa pantera. La única del zoológico.
Me quede clavado frente a su jaula (¿o debería
decir celda?). Era diminuta para tan sublime animal, sus poderosos músculos
parecían no tener espacio bajo el brillante pelaje azabache.
Me invadió un gran malestar, me sentí cómplice
de un gran magnicidio. La cautividad de ese animal era un cometido por
toda la humanidad.
Verla recorrer el perímetro de esa jaula, en sentido
antihorario, como si quisiera robarle tiempo al tiempo, ana velocidad
excesiva para un espacio tan reducido, con su cabeza baja, buscando
una vía de fuga en la unión entre suelo y muero. Todos
sus movimientos eran compulsivos, viciados por la rutina repetitiva
y enfermiza, el producto de una mente desquiciada.
Estaba sufriendo algo mil veces peor que la muerte.
Estuve contemplándola casi dos horas, ni por
una milésima de segundo se dignó mirar a aquellos que
la observábamos. Altiva, majestuosa, incapaz de llegar a pactos
para recuperar su libertad.
Prisionera pero no rendida, cautiva pero no-arrodillada; no cabía
duda, no era ella la perdedora, podían destruirla pero no vencerla.
Moriría antes que cejar en su empeño de búsqueda
de libertad.
“Nunca fui consciente de vivir en una cárcel, mis barrotes
eran las posesiones, mis opresores, el egoísmo y la ambición”.
Incongruentemente ahora soy libre, es triste pero es así. Hoy
soy yo esa pantera que existe en un zoológico para humanos y
mis culpas son la mochila que he de llevar el resto de mi vida.
Dolorosa e interminable repetición, las aves
no han nacido para reptar. Intentar cambiarlo solo denigra a una raza
convicta de soberbia.
2500 de civilización para desembocar aquí .....¿Dónde
está nuestra evolución si esto es lo único que
sabemos hacer con los que no consiguen integrarse?
Si aprendo vivo, si vivo sueño, si sueño soy libre!!!!
Giorgio E. Rodríguez Dip
Penitenciaria de Picassent
(Julio 2005)
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