La morada en el terreno de incineración

La vida y la liberación de Padmasambhava Canto 29



La morada en el terreno de incineración llamado FIN DEL CUERPO donde recibió el nombre Nyima Odzer

Entonces el monje Shakya Senge llegó al país Baiddha donde se halla el gran cementerio llamado Fin del Cuerpo cuya circunferencia mide tres leguas y media. En el centro del terreno se encuentra la estupa Monte Potala, construida de cristal precioso, detrás se halla el monasterio de Tsairimi.

En el este crece el árbol de las tumbas, un árbol supranatural que emana una fuerza mágica y donde se posan diversas aves sepulcrales. Debajo habita la raza no humana de los taumaturges que poseen poderes mágicos que les permiten transformar en putas, hermosas doncellas, transmutar guijarros y pedazo de leña en seres vivos y en esqueletos, que convierten planetas, soles, lunas en cadáveres desecados.

En el sur se extienden las aguas fúnebres y sombrías del Lago de la Proximidad. Su centro está formado por un trono de cinco lotos del que emergen innumerables esqueletos.

Por todas partes las hogueras de las incineraciones alumbran una escena de cadáveres partidos o despedazados: tiras de piel, manos, cabezas, pies de seres recién muertos o ya podridos, quemados, no quemados, o quemados a medias. En el oeste sopla con toda su fuerza el vendaval fúnebre en medio del que se vislumbra una multitud de fallecidos a lomos de toros, ovejas, esqueletos o de niños que llevan los enfermos, los difuntos, el fuego, el agua, el moco, la grasa fundida, tiras de piel, pedazos de carne.

En el norte se yerguen las montañas de las tumbas llamada la Inmensidad Móvil y allí regenta el rey de la montaña de las tumbas, muy atareado, en medio de las moradas de todas las muchedumbres fúnebres. Este lleva en su cintura un tesoro: una joya que cumple todos los deseos, un cintamani.

En el este Mahapaleshvara, el protector divino del mundo, con cuerpo de yak y cabeza de león, acabada en forma de serpiente, a lomos de un raksasa, sujeta un bordón, llamado khatvanga, e iza la bandera de los cadáveres. Está rodeado de siluetas oscuras y misteriosas, seres hechos de todo tipo de material que se transforman a voluntad.

Ahora, en el sur, con la mente expandida y cara coloreada de un intenso rojo, el Guru entró en éxtasis y sentado en este crematorio respaldado por la stupa, se quedó durante cinco años enseñando el dharma a las dakinis, las doncellas celestiales. De este modo recibió el nombre Nyima Odzer y el árbol de sus acciones en beneficio de los demás seres extendió sus ramas y dio sus abundantes frutos por todas partes.

 




 

 

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