Consejo a las tres mujeres dichosas

La vida y la liberación de Padmasambhava, Canto 103

Al Guru Padmasambhava le invitó al noble y espléndida reina Ngang Chung a entrar en el templo de turquesa dedicado a sus dioses tutelares. Le ofreció muchas cosas costosas como sedas y tablas de adivinación posando todo sobre un trono de joyas y metales preciosas y le saludó respetuosamente pidiéndole una enseñanza de esta manera:

Padmasambhava, Guru por excelencia, dame unas pocas palabras de sabiduría, un verso eficaz y pertinente que pueda memorizar. Porque, aunque no haya renunciado al mundo, anhelo guardar en mi fuero interno una doctrina que me lleve a la iluminación.

La respuesta de Padmasambhava:

Escúchame.

Para empezar, reconoce le verdad de la impermanencia, dirige tu mente hacia las tres joyas y toma refugio en ellas, sé abierta a la influencia espiritual de los demás. Estos son los preparativos, sin ellos no existen medios.

Ahora, con el cuerpo quieto y tranquilo como una casa vacía donde se acumulan las gotas de lluvia, relájate, no fuerces la mente ni el cuerpo.

La tranquilidad de sunyata sirve de fundamento. Con energía y determinación toma conciencia de la vacuidad de todos los fenómenos y así ahuyenta todos los conceptos erróneos.

Por medio de los pensamientos que van y vienen sin hacer nada surgirá la comprensión.

Una y otra vez esfuérzate en reconocer todo lo que te aleja de la meditación.

Descubre la naturaleza de cualquier pensamiento que surja ya sea hábil o torpe.

El niño que conoce el camino recoge cualquier cosa inofensiva que encuentra y deja aquello que le pueda lastimar.

Cuando se manifiesta la visión clara rodeada de una aura suave y tranquila sabrás que la forma y la vacuidad de los fenómenos son inseparables.

Los seis sentidos surgen aunque la apariencia y la apertura sean lo mismo. Este es el verdadero cimiento sin el cual no existen medios.

Sella tus acciones hábiles con oraciones y dedicando los méritos al bienestar de todos los seres. Sin tales oraciones y dedicación no existen medios.

Durante la meditación no hay nada, todo está abierto. Pero cuando estás tambaleando y sientes la atracción hacia las aparencias, surgirán engaños.

Tras examinar todo cuidadosamente no discrimines nada, ni aceptes nada ni rechaces nada.
Incluso cuando no meditas has de esforzarte para tu propio desarrollo personal.

Si te esmeras sin lograr nada, reconocerás que la iluminación es tu propia naturaleza y desde dentro actúa para beneficiar a todos los seres.

Sigue actuando sin cesar según el Dharma cuando te purifiques de tus faltas, la iluminación surgirá desde adentro.

Sin caer en los errores de la agitación ni de la pasividad, confía en ti misma.

Así te ofrezco unas palabras de profundo significado que te muestran las tres etapas del camino: la preparación, la acción y la realización que representan las profundidades de la doctrina no solo de esta vida sino de la próxima también.




 

 

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