Meditación en prisión - La meditación puede cambiar el mundo - Susan Story

Reflexiones de Susan Story acerca de dar clases de meditación en la cárcel de Picassent

La meditación puede cambiar el mundo

Hace más de un año tuve la tremenda suerte de involucrarme en el proyecto de Picassent con el Centro Budista de Valencia. Saddhakara me informó sobre el proyecto y como creo firmemente que una práctica de Meditación puede cambiar el mundo no dudé en unirme al grupo para enseñar la meditación en la cárcel.

Al principio el director de Picassent nos pidió que enseñáramos las técnicas a un grupo de presos del Módulo 7 porque el director consideraba que hacía más falta allí. Nos comentó que eran los más difíciles por varias razones y que les vendría muy bien. No tenía la menor idea de cómo iba a ser la experiencia pero desde el primer día sentí mucha paz. Los chicos estaban muy agradecidos por el regalo de la meditación y no quisieron perder la oportunidad de encontrar algo de serenidad en sus vidas.

Desde el primer día recibí mucho más de lo que estaba dando. Soy profesora de adolescentes y mis alumnos en la escuela no suelen ser tan agradecidos como los hombres del grupo de meditación de Picassent. Parece mentira, pero lo digo de corazón. Este curso escolar no puedo asistir al proyecto porque tengo clases los viernes por la tarde en el colegio, pero espero poder volver a incorporarme el próximo año. Al salir de la cárcel, cuando terminábamos nuestra sesión cada viernes, tenía una sensación de haber sentido destellos de Metta y tengo que reconocer que eso no ocurre todos los días. Sé que ahora estamos enseñando meditación a un grupo de mujeres en preventivos y que este trabajo también esta resultando muy positivo. También sé que en el grupo de los hombres ha habido algunas bajas por traslado de prisión, como Giorgio, que tanto entusiasmo puso en el grupo. María José me informa todas las semanas de cómo van con las clases. No hace falta decir que les deseo todo lo mejor, porque cada uno del grupo está dando lo mejor de sí mismo para ofrecer el regalo de la comprensión, la amabilidad y el tiempo para cada uno que acude a la clase. Espero poder continuar con vosotros, compañeros, el curso que viene.

Gracias a todos.