Parinirvana del Buda

Reflexiones sobre la muerte por Dh. Saddhakara:

 

Res no és mesqui,
Ni cap hora és isarda,
Ni és fosca la ventura de la nit.
I la rosada és clara
Que el sol surt i s´ullprén
I té delit del bany:
Que s´emmiralla el llit de tota cosa feta.
Res no és mesqui,
I tot ric com el vi i la galta colrada.
I l´onada del mar sempre riu,
Primavera d´hivern – Primavera d´estiu.
I tot és Primavera:
I tota fulla, verda eternamnet.
Res no és mesquí,
Perquè els dies no passen;
I no arriba la mort ni si l’heu demanada.
I si l´heu demanada us disimula un clo
Perqué per tornar a néixer necessiteu morir.
I no som mai un plor
Sinó un somriure fi
Que es dispersa com grills de taronja.
Res no és mesqui,
Perqué la cancó canta en cada bri de cosa.
- Avui, demá i ahir
- S´esfullará una rosa:
- I a la verge més jove li vendrá llet al pit.
Joan Salva-Papassait

 


El Buda Sakhyamuni murió hace ahora 2547 años, según dicen los que de esto saben.
Murió en Kussinaghar (una pequeña aldea) a la edad de 80 años tras haber ganado la iluminación a los 35.
La iluminación, ese estado del ser que yo tan solo entiendo de un modo sencillo y limitado como un estado en donde el odio, el rechazo, el enfado y el miedo ya no salen más del pecho iluminado;
Un estado de ser en donde la avidez, la envidia, el deseo frustrado, la neurosis del QUIERO ya no enturbian la mente;
Un estado de mente, claro, limpio y vacío. Un estado de ser, libre, profundo y bello.

Tan bello es ese estado que El Buda anduvo 40 años hablando con las gentes, enseñando, regalando su ejemplo, asegurando de formas bien diversas que “yo puedo y tú puedes”.
Que yo puedo y tú puedes dejar de ser tú y yo, y ser libres, vacíos, limpios y bellos y así dejar de dar vueltas y vueltas o en pos de lo anhelado, que al cabo siempre nos defrauda, o bien huyendo de lo desagradable.
No diré mucho del Buda; podéis leer su historia humana y los eventos de su iluminación en muchas partes. Por ahora solo diré que tras iluminarse vivió como un asceta errante, meditando en los bosques y la selva, enseñando de muchas formas distintas a muchas clases distintas de personas. A veces le dolía la espalda ¿Le dolía la espalda? Si, así lo he leído; y no tenia apuro de expresarlo.

Creo que esto es una buena reflexión para mi, talvez para todos: rechazamos tanto las experiencias insatisfactorias, ya sea un dolor de espalda, cualquier enfermedad o que algo no salga como queremos, lo rechazamos con un sentimiento de frustración y así quedamos enredado en enfados y odios, por tenues que estos sea. Además solemos pensar en desarrollo humano mucho mas en términos de habitar en un mundo de dioses que en términos de dejar atrás la ignorancia, el egoísmo separador, la avidez de placer, el orgullo.

Meses antes de su Parinirvana El Buda se puso enfermo, una disentería ¿puedes imaginarlo?
Y enfermo y viejo como estaba, decidió continuar viaje, a pie como siempre lo hacia. Quiso despedirse de sus discípulos, quiso asegurarse que aquellos que seguían sus enseñanzas no tuvieran dudas, preguntas, lo que fuera, quiso hasta el ultimo instante ser y estar plenamente.

Él vivía de forma profunda y generosa.La verdad que había realizado consistía en no estar separado: Todo lo que existe, existe teniendo como base a las otras cosas existiendo, todo es interdependiente y todo esta interconectado “Esto siendo eso llega a ser, con el surgimiento de esto eso surge…..” Su vida no estaba separada de la de los demás, y creo, que por realizar la interconexión de forma tan completa tenia, aun viejo y enfermo, tanto vigor, ese es el verdadero vigor espiritual. Cuanto más nos separamos mas morimos, cuanto menos amamos más sufrimos, cuanto más nos alegran las alegrías de otros más y más motivos tenemos para ser felices. Solos y aislados somos poca cosa.
Quiso en definitiva seguir sembrando ánimo para que otros crecieran y entendieran la vida y la muerte.


Murió, no se disolvió en el aire en ningún rito mágico, ni falta que le hacia, libre como era, no tenia ya nada que demostrar ni demostrarse, no podía humillarle el dolor, ni la muerte del cuerpo. Estaba tan presente y de una forma tan noble.
Se cuidó de que Chunda, el herrero que le dio la comida que le ocasionó el desenlace de la muerte, no solo no sufriera por las setas envenenadas que le había servido, quiso además que le fuera reconocido el merito de haberle dado su ultima comida.

No odiaba, además sabia distinguir entre aquello que aunque cause daño no es la responsabilidad de nadie, ni propia ni ajena, si no la simple consecuencia de tener un cuerpo (y así no convertir un efecto en causa de otro efecto) y el daño causado por el odio de otros.
Como cuando su primo Devadatta quiso asesinarle, el fue contundente entonces y bien claro le dijo: No Devadatta no quiero tu regalo, todo este odio que me tienes es tuyo. Pero incluso entonces fue ecuánime y explicó que a pesar de esta terrible falta que es el intento de asesinato a un ser iluminado, a pesar de esta falta Devadatta, cuando agotara su karma negativo, (cosa que se logra con acciones del mismo peso positivas) se iluminaría.
Al sentir en mi corazón esta historia me doy cuenta de cuanto nos desgasta a los seres humanos el resentimiento, el enfado, el victimismo. Nos resta tanta vida la confusión, el miedo, los deseos neuróticos, el confundir placer con felicidad.


Tuvo palabras para reconocer las muchas cualidades de Ananda y se aseguró que todos sus discípulos supieran de su amistad y amor.
Miró a los árboles bajo los que estaba tendido sorprendido y alegre de su florecer temprano.


Cuanto más pienso en la muerte del Buda más pienso en la vida, disfrutar de verdad, de la amistad, de la belleza, estar presente desatar el nudo del pasado y del futuro y vivir el presente plenamente; así florecen los árboles aun sin ser primavera y el tiempo no transcurre, como dice el poeta – Primavera de invierno – Primavera de verano.

Tan vacío y lleno como era, quiso responder una vez más y dar enseñanza a un último hombre que acertó a pasar cerca de allí; y al cabo de un instante el Buda moría.
Nada fue mezquino en la vida del Buda, ni los palacios de invierno o de verano, ni su padre que tantos planes tenia para él, ni sus amores, ni su hijo, ni su criado ni el carro en el que paseaban, ni el largo cabello que cortó, ni las equivocaciones, ni las extremas austeridades.
Ni siquiera aquella pequeña aldea “Kussinagar” donde eligió morir y que tan poco le gustaba Ananda por que pensaba que era apenas una Aldeucha de mala muerte. Ni siquiera esa aldea fue mezquina sino que era, bien claro lo contó, un lugar excelente que en tiempos muy lejanos había sido una ciudad magnífica.

 

El Buda desplegaba amor, sabiduría, alegría profunda, imaginación fecunda, A veces nuestras vidas son tan estrechas, nuestra mente tan estrecha, la visión de las cosas pobre y monótona, incluso nuestra forma de divertirnos es pobre, tosca y pequeña.
Me viene a la mente el recuerdo de una amiga que al despedirse de alguien siempre decía “Arriésgate” por contraste del repetido “cuídate” ella argumentaba con pasión: la mayoría de personas que conozco no necesitan cuidarse, ni siquiera tienen una idea acertada de lo que cuidarse significa, lo que tienen que hacer es tomar un poco mas de riesgos en la vida, atreverse a cambiar de trabajo, a vivir de manera distinta de la que le han dicho, viajar, atreverse a estar solo, atreverse a estar de verdad con otros…..


Primavera de invierno – Privamera de verano. Para el Buda los árboles florecían aún fuera de tiempo por que él sabia ver.
Nada es mezquino por que el tiempo no pasa: Y aun viejo y enfermo como está el Buda tiene un gran vigor mental y espiritual. Energía para andar en pos de lo positivo, de lo bello, de lo profundo y así lo hizo incluso en su lecho de muerte y así no llega la muerte.
Hoy, mañana y ayer se deshojará una rosa Y una fina sonrisa se dispersara como gajos de naranja. La fina sonrisa del Buda Sakhyamuni que a tantos seres humanos ha inspirado.
Nada es mezquino, porque la canción canta en cada brizna de cosa.

 

· Y yo ante la muerte me pregunto.
· Ante la vida que pasa instante tras instante me pregunto.
· En la perdida, la contrariedad, el dolor y la enfermedad me pregunto.
· Cuando gano, estoy contenta y rió me pregunto.
¿Nada es mezquino, ni hora alguna escabrosa, ni es oscura la venturosa noche? ¿Y acaso es fina mi sonrisa y se dispersa como gajos de naranja? ¿En donde esta la hoja eternamente verde?
¿Res no és mesqui?

 

No, nada es mezquino. Ya lo dice el poeta.
40 años anduvo el Buda Sakhyamuni diciendo de la forma más bella
“nada es mezquino” lo dijo con su vida, con sus enseñanzas y con su muerte. Y momento a momento quisiera recordarlo.
Recordar significa cultivar atención consciente, cultivar continuidad de propósito. Y si lo recuerdo, si en verdad en vida, en mi mente y mi boca nada es mezquino, entonces no me vendrá la muerte y si me llega no será distinta de la vida o el sueño, la muerte solo simulara porque para nacer necesito morir. Quiero cultivar en mi alma las palabras del poeta y en toda mi vida el ejemplo del maestro.

 


 

Nada es mezquino
Ni hora alguna escabrosa,
Ni es oscura la ventura de la noche.
Y el rocío es claro
Que el sol sale y queda fascinado
Y se deleita del baño:
Que se maravilla el lecho de toda cosa hecha.
Nada es mezquino,
Todo rico como el vino y la mejilla curtida.
Y la ola del mar siempre se ríe,
Primavera de invierno – Primavera de verano,
Todo es primavera: y toda hoja eternamente verde.
Nada es mezquino,
Porque los días no pasan;
Y no llega la muerte ni habiéndola pedido.
Y si la habéis pedido os disimula un hoyo
Porque para nacer necesitáis morir.
Y nunca somos llanto
Sino fina sonrisa
Que se dispersa como gajos de naranja.
Nada es mezquino,
Porque la canción canta en cada brizna de cosa.
Hoy mañana y ayer se deshojara una rosa:
Y la virgen mas joven tendrá leche en el pecho.

 

 


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