
En artículos anteriores se mencionó que el proceso de adaptación que tiene que llevar cada grupo o escuela budista cuando se transporta a otras condiciones, como está pasando hoy en día, cuando el budismo se está transportando a países de Occidente, no es algo opcional sino algo que se debe de hacer. Algunos lo hacen de una forma conservadora y otros de un modo más dinámico. La AOBO trata de hacer una adaptación dinámica. Sin embargo, dentro de toda su adaptación, tiene seis énfasis que le dan su signo particular.
El budismo siempre ha hecho referencia al acto de Ir a
Refugio o Tomar Refugio. Con este término, “Ir a Refugio”,
trata de expresar que el ser humano siempre está tratando de derivar
su seguridad con relación a lo insatisfactorio, lo impermanente y lo
insustancial de la vida condicionada a partir de algo que lo proteja, le dé
seguridad y le aporte un apoyo. En la vida normal, ese algo puede constituirse
como el ir a refugio al dinero, al estatus, a la carrera profesional, a la
pareja, a la familia... es la forma en que el ser humano común trata
de refugiarse de la experiencia de insatisfacción que persigue a la
condición humana. Sin embargo, para el budismo, todos estos son falsos
refugios. Sólo se puede ir a refugio de forma última hacia algo
que te lleve a lo trascendental. Cuando se habla de hacer del acto de Ir a
Refugio algo primario y central significa Ir a Refugio a las Tres Joyas: al
ideal de la Iluminación, al camino que conduce a ella y a una cofradía,
una comunidad que nos ayude en este proceso. Decir Ir a Refugio implica hacer
central en nuestra vida este acto. Es decir, que en el centro de mi vida están
las Tres Joyas. Busco apoyo en ellas, encuentro el cimiento de mi existencia
en ellas. Esto, en la AOBO, es lo que se considera el acto budista más
importante.
Con esto no debe entenderse ser ecléctico ni sincrético.
Ecuménica es aquella forma de unificar los diferentes discursos que
conciernen a un tema específico, en este caso, al budismo, y unificarlos
en lo que tienen más en común.
Es por ello que se habla de las iglesias ecuménicas; las que tratan
de unificar su entendimiento con relación a lo que tienen en común.
Cuando en el budismo hablamos de ecumenismo nos referimos a que hay una veta
que unifica a todas las escuelas budistas. La AOBO considera que existe esa
veta y tratamos de darle sentido con nuestra práctica. Somos herederos
de todo el budismo, no sólo de una escuela en particular. Así,
la escuela Theravada, con sus prácticas y sus doctrinas, tiene algo
en común con la escuela sinojaponesa y ésta con la indo-tibetana.
Todas son formas de expresar el deseo de llegar a la Iluminación en
términos prácticos. La AOBO se considera heredera de todas ellas.
Se le puede denominar como budismo trikâya, ya que incorpora a las tres
escuelas.
Para el budismo es esencial la unión en armonía.
Cuando se habla de ser unidos no se refiere simplemente a una unión
intelectual o un consenso racional, sino a buscar y enfocar prácticas
que generen una visión unificadora en un proyecto común. En
la AOBO estamos unificados a través de nuestra práctica, de
las enseñanzas, del entendimiento que tratamos de darles y la comprensión
que va progresando. A la vez, nos unifica una visión común que
informa nuestras prácticas. Esa visión común, obviamente,
es la de la posibilidad de alcanzar la Iluminación en esta vida. También
estamos unificados a través de nuestras instituciones: los centros
budistas, centros de retiros, centros de arte, centros de yoga, grupos de
estudio. Todos ellos, aunque son autónomos, están unidos en
un entendimiento común de lo que es el propósito de la AOBO.
Por último, estamos unidos por un maestro, por un interprete, un traductor
de la tradición, que es Urgyen Sangharakshita. Lo consideramos nuestro
maestro, un guía, alguien que nos inspira y nos da la pauta de cómo
podemos practicar. Con el paso del tiempo vendrán otros maestros, otros
de sus discípulos tomarán su lugar pero, ahora, ése es
uno de los aspectos que unifican a la orden.
Un rasgo distintivo de la AOBO es su consideración de que la amistad no es opcional, sino indispensable para el desarrollo espiritual. Creemos que el tener amigos en el camino es lo que nos va a ayudar para guiarnos hacia ese ideal de la Iluminación. La AOBO considera que hay dos niveles de amistad. Uno es vertical, el que se lleva a cabo con los maestros, con las personas que te enseñan e, incluso, con los Budas y Bodhisattvas, los que desde arriba te dan su calor, su entendimiento, las pautas, formas de ver las cosas e, incluso, a veces, un regaño. También tenemos amistad horizontal, aquéllos que nos inspiran, nos dan solidaridad, que nos recuerdan, nos dan su ejemplo en lo que tratamos de hacer. Ésos son los dos niveles de kalyâna mitra o amistad espiritual que considera la AOBO, para la cual la amistad es uno de los aspectos más importantes.
En la AOBO consideramos, por ejemplo, que una de las cosas
que pueden ser muy útiles es adaptarnos al mundo concreto y real donde,
por ejemplo, el trabajo es algo muy importante.
Todos tenemos que incorporarnos a una red de obligaciones con otros seres
humanos y ser creativos en nuestra vocación, proveer servicios, bienes
e, incluso, en algunos casos, producir. Aunque no consideramos esto como lo
más importante sí es muy significativo. También es relevante
mantener nuestra práctica, por eso la AOBO ha desarrollado condiciones
en las cuales los budistas puedan trabajar y, al mismo tiempo, practicar.
A esto se le llama equipos de subsistencia correcta, de los cuales, en la
AOBO, hay varios por todo el mundo, en diferentes formas. Éste es un
modo de adecuar las enseñanzas. Otra forma de adecuarla es que los
miembros de la AOBO no tratamos de ser monjes y tampoco laicos. Tratamos de
ser personas que están Yendo efectivamente a Refugio, llevando a cabo
nuestras prácticas, lo que hacemos y considerando importantes nuestras
ordenaciones. Otro modo pueden ser las comunidades residenciales, en las cuales
se juntan para vivir algunos budistas que comparten una misma convicción
dentro de la AOBO, compartiendo un presupuesto común, prácticas,
etc. Algunas de estas comunidades son cerradas y otras abiertas pero, como
quiera que sean, constituyen una forma de adaptar a las condiciones presentes
las instituciones ancestrales del budismo.
El Dharma es como un océano, lleno de criaturas, de nutrientes, con
sus mareas y todo tipo de cosas.
El Dharma es la expresión del genio humano espiritual en un momento
de la historia. Sin embargo, ese genio humano espiritual se ha expresado de
muchas formas.
Hay otros seres humanos que, sin haber estado en contacto con el budismo,
han logrado expresar principios paralelos a él. Esto se puede ver muy
claramente en las disciplinas artísticas que se han desarrollado en
el mundo: la pintura, la poesía, la música... obras que inequívocamente
expresan principios espirituales y, al estar en contacto con ellas, elevan
y edifican nuestra experiencia, haciéndonos más claros, más
sensibles, incluso, en algunos casos, más compasivos. La AOBO considera
importante esto y toma estas disciplinas y sus expresiones como una forma
más de complementar nuestro desarrollo espiritual. Así, en muchos
centros budistas, hay clases de arte y se estimula el crecimiento y la vocación
artística de alguna persona involucrada. Hay lecturas de grupo, de
poesía y se crea receptividad hacia lo que pueden expresar estas disciplinas.
A su vez, ciertos principios que se manifiestan dentro de algunas formas de
narrativa, como la ciencia, pueden ser importantes para traducir los principios
del Dharma.
Éstos son los seis énfasis que tiene la AOBO y, con esto, intenta
responder a la necesidad de adaptar el mensaje del Buda-Dharma al mundo actual,
un mundo que tal vez ahora, más que nunca, necesita la luz y el significado
que pueda aportar este mensaje.
Centro Budista de Valencia
Tel. 96 385 2596