
La vida contiene sufrimiento “La verdad del sufrimiento” primera
verdad noble. Esta afirmación no niega en absoluto lo bueno y gozoso
de la vida pero señala con contundencia que nacer en el reino humano
lleva implícito sufrimiento.
Este sufrimiento tiene causa “La verdad de la causa del sufrimiento”
segunda verdad. Siendo esta causa básicamente el deseo neurótico.
Esto significa que llevados por la ignorancia rechazamos fuertemente cualquier
experiencia de insatisfacción, dolor, contrariedad etc. y buscamos
de forma neurótica experimentar tan solo aquello que queremos experimentar.
Todo lo que tiene una causa tiene un cese “La verdad del cese del sufrimiento”.
Tercera verdad noble. Este es el estado de ser que realizo el Buda y que tradicionalmente
es conocido como “ILUMINACIÖN.
Habiendo una causa, hay “un camino que aparta del sufrimiento”.
La cuarta noble verdad. Este camino puede formularse de muchas maneras una
de ellas, reconocida y practicada por budistas de todas las épocas
y de todas las distintas escuelas se corresponde con una enseñanza
atribuida al propio Buda Shakyamuni “El Noble Camino Octuple”.
Todo lo que en este escrito encontréis de bueno, cierto y bello es debido a la experiencia de Iluminación del Buda Shakyamuni y a sus enseñanzas, así como al modo tan sabio y adecuado con que Bhante Sangharakshita ha sabido exponer y dar relevancia, a esta enseñanza milenaria, para las personas de hoy en día. Nada hubiera escrito yo sin la sabia influencia de mi maestro Sangharakshita. Del mismo modo si encontráis errores o inexactitudes es debido a mi torpeza y espero me disculpéis, ya que me guía el deseo de ser útil.
Seria bueno comenzar por interpretar el sentido de este camino, no como un
camino que recorremos dejando atrás etapa tras etapa y llegando finalmente,
tal y como partimos si acaso un poco mas viejos, a alguna meta en donde recogeremos
los frutos o recompensas del esfuerzo.
Mas bien hemos de tomar esta enseñanza como el mito del viaje, en donde
el viajero parte con la intención de llegar a cierto puerto, podríamos
decir Itaca, y es con la experiencia del viaje mismo que nos trasformamos
y enriquecemos y al llegar no es necesario obtener ningún premio. La
isla hacia la que partimos fue la excusa, pero fue realizando el viaje que
comprendimos, cambiamos, abrimos el corazón y la mente y la trasformación
experimentada es la verdadera meta.
Usaré como base para esta exposición la forma en que Sangharakshita ha traducido y explorado la enseñanza y que podéis encontrar en castellano bajo el titulo “Budismo para principiantes y maestros”.
Dice Sangharakshita, así lo he leído, que este camino tiene dos partes: La primera es de Visión y se corresponde con la primera de las ocho etapas, la segunda es de transformación y abarca las otras siete etapas restantes.
Esta primera etapa y primera parte del camino tiene que ver con intuición
espiritual. Al referirnos a ella como visión estamos marcando que se
trata de una experiencia y no de un mero acercamiento intelectual.
Es a través de esta visión, de esta intuición o experiencia
sobre como son las cosas que comenzamos o decidimos comenzar el viaje.
Sin esta intuición inicial nada ocurriría y es en la medida
que esta experiencia es mas o menos fuerte y penetrante que permea todo nuestro
ser, transformando la emoción, el habla y cada una de las cosas que
nos configuran como seres; hasta que finalmente emergemos renovados y con
una conciencia luminosa, compasiva y libre. Entonces la visión de la
existencia es perfecta, completa, sin tacha.
La intuición inicial transforma, en alguna medida, las distintas partes de nuestro ser, esta trasformación hace que la visión sea mas clara y profunda y esto aumenta la transformación………
Vemos pues que el camino espiritual no es un mero camino de buenas intenciones,
o un mero ejercicio de seguir reglas y disciplinas, ni consiste en adoptar
creencias. Sino que parte de un vislumbre que nos da impulso.
Este vislumbre puede surgir de muchas maneras, tal vez un acontecimiento triste
y doloroso como la perdida de un ser querido; tal vez al encontrar alguna
enseñanza que especialmente nos impacta y aclara nuestra mente; puede
que sea la madurez que la vida nos va proporcionando o una dedicación
profunda de nuestro tiempo y de nuestra vida al altruismo; tal vez el cansancio
de ver tanta belleza y energía dilapidada en pos de nada.
El Buda tuvo un vislumbre inicial que le llevó a dejar sus palacios,
su comodidad y su poder para emprender una búsqueda profunda que respondiera
a las preguntas que su vislumbre habían suscitado.
El vivía cómodo y en la abundancia pero empezó a ver
la enfermedad, la vejez, la inevitable muerte ¿Todos estamos sujetos
a esto? Se preguntó. De qué sirve pues rodearme de seguridad
y embriagarme de placer, no habrá una respuesta para esta aflicción,
no habrá más luz que esta penumbra que nos envuelve. Y si yo
sujeto como estoy a lo insatisfactorio, a lo impermanente a lo insustancial
buscara lo satisfactorio, lo permanente, lo verdadero.
Tras varios años de búsqueda su intuición inicial iluminó
toda su conciencia.
Su experiencia de iluminación le reveló que cada ser humano
podía a su vez intuir, trasformarse, iluminarse, pero también
se dio cuenta de lo difícil que esto era y tomó la decisión
de señalar el camino. Pero siempre lo dejó muy claro: Él
solo podía señalar el camino, no salvarnos, cada ser debía
emprender su viaje, realizar la visión, permitir que la visión
permeara todo el ser y de este viaje una nueva conciencia surgiría.
El Buda señaló el camino de muchas maneras: enseñó
métodos para el desarrollo de la conciencia humana, usó conceptos
para acercarnos la visión de la existencia que Él había
realizado, usó metáforas, mitos, símbolos y por supuesto
dejó su ejemplo.
Miraremos algunas de sus enseñanzas para abrir nuestra visión,
pero mientras leéis, recordad que es necesario que nosotros mismos
tengamos una intuición, cierta experiencia, cierta visión. No
basta con comprender intelectualmente lo que leemos, aunque es cierto que
una apertura de nuestro intelecto también puede ser un vislumbre que
trasforme nuestro ser.
Este símbolo muestra la vida, que podríamos llamar ordinaria,
funcionando como lo hace una rueda: gira y gira. Es cierto que las cosas pueden
ir bien y estar arriba, pero no es menos cierto que la propia naturaleza de
la rueda y su continuo girar nos llevara a caer hacia las profundidades.
En el eje de la rueda hay representados tres animales un cerdo, un gallo y
una víbora. Nuestra ceguera sobre la existencia (el cerdo que tiene
las orejas cubriendo sus ojos y el morro clavado en su comida, es decir no
ve más allá de sus narices) nos impone dos actitudes que son
dos caras de la misma moneda. Avidez (el gallo picoteando sin tregua) ciegamente
creemos que si conseguimos esto, o aquello o aquello otro, entonces todo estará
bien. Y el Odio (representado por la víbora) ¡Si esto desapareciera,
si esta persona cambiara! ¡No puedo soportar que me pase esto! etc.
Este gran símbolo nos está diciendo que no es en la vida mundana
en donde podremos satisfacer las necesidades de nuestro corazón o espíritu
y que es impulsados por nuestra ceguera, por nuestros deseos neuróticos
y por nuestros rechazos u odios que damos lugar a un nivel de existencia que
solo gira y gira en donde nos sentimos atrapados.
El Buda sentado en la posición del loto, bajo un hermoso árbol.
El Buda que irradia luz, que tiene una expresión de profunda serenidad
y que dibuja en sus labios una sutil sonrisa
Este símbolo también puede aparecer de forma más esotérica
y compleja como el Mandala de los cinco Budas que muestra con sorprendente
despliegue de simbología, belleza, amplitud y profundidad la dimensión
de la mente iluminada. Lo importante es que está simbolizando nuestro
potencial, lo importante es que hay algo en este ser de profunda serenidad
que conecta con algo en nosotros. Desde luego este algo que intuyes en tu
interior no tiene mucho que ver con el anterior símbolo de girar y
girar. Aquí hay algo profundo, espiral, luminoso, limpio.
El símbolo del camino de desarrollo espiritual que nos lleva desde
la rueda al Buda.
La visión perfecta es ante todo, una visión de nuestro estado
real actual de encadenamiento a la existencia mundana, tal y como queda representada
en la rueda de la vida. Luego está la visión de nuestro potencial
de iluminación representado por el Buda. Finalmente, está la
visión del camino que lleva de uno a otro, una visión de todo
el curso futuro de la evolución de un ser humano (Sangharakshita).
Las tres características de la existencia mundana.
1 Insatisfactoria en lo último. 2 Sujeta a impermanencia o cambio. 3 desprovista de identidad sustancial propia.
La vida ordinaria con sus múltiples ofertas de placer, abundancia, riqueza, lujo, deseos satisfechos, éxito, poder etc. Encierra siempre un tipo de dolor o insatisfacción por sutil que esta sea ¿Acaso aún no te has dado cuenta? Seguro que sí, sino, no estarías leyendo esto.
Nada permanece igual, instante tras instante todo cambia. Todo es un continuo fluir. Ciegos a esta verdad, la rechazamos y nos aferramos a las cosas, a las personas, a los afectos; impidiendo que la vida transcurra. Atados al pasado, ensoñando el futuro nunca presentes en la realidad cambiante del ahora. Este es un aspecto muy importante de la visión perfecta: si no abrimos los ojos a esta verdad de la vida no podremos abrir los ojos a nada.
Este es un aspecto de la visión difícil y profundo en palabras de Sangharakshita: En ningún lugar de la existencia mundana, ni tampoco en nosotros mismos como seres condicionados, podemos encontrar un verdadero ser, una verdadera individualidad, o una realidad de algún tipo.
Otros aspectos importantes de la visión del Buda que el mismo enseñó y que pueden arrojar luz sobre nuestra visión de la existencia son:
Las cuatro nobles verdades que ya expuse al principio de este escrito y el concepto de Karma y renacimiento del que por razones de espacio no diré nada.
Solo cuando lo que sabemos o lo que intuimos respecto a la verdad de las
cosas, penetra en nuestro yo emocional podemos pensar en transformación.
Para alguien cuya visión de la existencia se ha abierto totalmente
(un Buda) la transformación también es perfecta, eliminando
todo rastro de deseo neurótico, de odio y crueldad; mientras que por
otro lado despliega amor, compasión, alegría por la felicidad
ajena, profunda tranquilidad y generosidad sin límite.
Para nosotros, que seguiremos este camino como un camino de entrenamiento
y que probablemente nuestra visión es apenas un vislumbre, esta etapa
representa el intento de bajar al corazón aquello que sabemos mentalmente,
asunto este nada sencillo.
Los mismos aspectos que he descrito respecto de la emoción perfecta
son en los que tenemos que entrenarnos.
Generosidad (Dana): Se dice que esta es la cualidad básica de un budista,
este sentimiento de querer dar y compartir es una buena señal de que
el apego y el deseo hasta cierto punto han disminuido. En los textos budistas
esta cualidad de generosidad está muy desarrollada y se especifican
diferentes tipos de ella.
(1º) Dar cosas materiales.
(2º) Dar tiempo, energía y atención.
(3º) Dar conocimiento, cultura, saber.
(4º) Dar, o, mejor decir, infundir valor.
(5º) Darnos a nosotros mismos.
(6º) Dar el Dharma (También podríamos decir transmitir
las herramientas que ayudan a un ser humano a desarrollarse y mejorar)
Amor (Metta): Podemos hablar de amor o podemos ampliar el vocablo y pensar
en emoción positiva y creativa (en vez de reactiva). Entonces tendremos
dos cosas: una que dejamos de ser victimas de las circunstancias y de nuestras
reacciones habituales, y dos, que tendremos un efecto sosegador en las agitadas
aguas del mundo.
En Budismo no dejamos la emoción de amor y bondad para que surja sola
sino que la cultivamos y este tipo de práctica es una herramienta de
transformación espiritual en si misma. Existe una practica de meditación
para este fin “Metta Bhavana”.
Compasión (Karuna): Compasión no es un sentimiento de lastima
por la desgracia ajena. La compasión es, en lo que el amor se convierte
cuando está frente al sufrimiento. Pero no solo ante el sufrimiento
que nos conmueve, un niño con hambre por ejemplo, sino también
el sufrimiento de una mente ofuscada por la ira. Cuando vemos alguien que
no está en paz, que está acosado por la envidia o los celos,
que sufre de cólera o ignorancia en vez de, a nuestra vez, odiarlo
o menos- preciarlo o desearle mal alguno; el amor, que hay en nuestro corazón
se torna compasión. Si hay compasión en nosotros todas las demás
cualidades espirituales irán surgiendo.
Alegría empática (Mudita): Es la alegría que sentimos
por la felicidad de los demás. En esta vida todos nosotros buscamos
la felicidad, muchas veces pienso que si de verdad pudiera ser feliz con los
éxitos y alegrías de otros mi fuente de felicidad no se agotaría
nunca.
Tranquilidad (Upeka): A veces se habla de ecuanimidad, es importante saber
que no es equidistancia, tampoco es un estado “De que te dejen en paz”
sino que es un estado positivo y lleno de vitalidad
En el que se va suavizando nuestro sentido egoísta y nuestras preferencias,
quedando mucho mas abiertos, dichosos y en paz ya sea frente a lo mío,
yo, propio y familiar, frente a lo que no conozco, incluso frente a lo hostil,
quedamos tranquilos, en paz, ecuánimes.
Hay varias preguntas que son claves dentro de esta etapa de la emoción
perfecta: Desde que comencé con mi camino espiritual ¿He dejado
alguna cosa atrás? ¿He podido abandonar alguna cosa o hábito?
¿Soy un poco más amistoso y tranquilo? ¿Ha mejorado al
menos un poco mi estado de ánimo? ¿Hay en mis actos menos crueldad?
De no ser así, seria mejor detenernos y aplicarnos un poco mas, para
que las teorías, que tanto nos gustan, tengan su efecto en nuestro
corazón y seria bueno empezar a tomar estas prácticas de”
generosidad, metta, karuna y mudita” como parte integral del desarrollo
de nuestra mente.
Ah! El habla esa maravilla que usamos de forma tan tonta.
En los textos budistas el habla perfecta se describe como un habla que es:
verdadera, afectuosa, útil, que fomenta la concordia la armonía
y la unión.
Si trabajamos con nuestra habla o comunicación pronto nos daremos cuenta
que nos lleva directamente a trabajar con:
Atención consciente y claridad mental: sin el desarrollo de esto es
imposible acercarnos a un habla veraz, pues ¿que sabremos de lo que
es cierto o no?
Autoconocimiento: Si no nos conocemos aunque solo sea un poco ¿cómo
vamos a saber qué es lo que nos mueve? y si no sabemos nada de nosotros
mismos ¿qué sabremos acerca de nada?
Con nuestros sentimientos: preferencias y prejuicios.
Con proyecciones: Diría mejor con proyección e introyección.
Con nuestros hábitos y los hábitos sociales: el habla superficial,
el habla crítica, el cotilleo, la murmuración.
El cultivo de un habla veraz y positiva nos abre todas las puertas hacia dentro
y hacia fuera; a veces pienso que bastaría trabajar en este aspecto
del sendero y profundizando en él poco a poco cubriríamos todas
las otras etapas.
Me doy cuenta que hay tanta energía atrapada en nuestra habla y que
el habla puede condicionar de forma creativa o de forma negativa la conciencia.
“Os contare un cuento que puede servir de guía: Un discípulo
se acerca a su maestro y le dice.
- Maestro, ¿sabes lo que dicen de ti?
-Un momento dice el maestro. ¿Ya has pasado por las tres puertas lo
que vas a contarme?
-¿Por las tres puertas? Responde el joven. No, ni siquiera sé
qué son las tres puertas.
- El maestro continúa.
-¿Estás seguro de lo que vas a decirme es la verdad?
-Bueno no, yo he oído….
-Pues esta es la primera puerta.
-¿Lo que vas a decirme es bueno?
-No, no, en realidad es un tanto desagradable.
-Esta es la segunda puerta.
-¿Lo que vas a decirme es útil para alguien?
-No de hecho….Balbucea confundido el discípulo.
-Esta es la tercera puerta.
-Y dime: Si lo que vas a decirme no sabes si es verdad, no es bueno y no es
útil ¿Por qué quieres contármelo, no seria mejor
olvidarlo para siempre?”.
¿Qué es lo que hace que las acciones sean correctas o no? ¿Existe
algún criterio Universal?
La cuestión de cómo actuar de la mejor manera, de cual debe
ser el criterio, o el principio orientativo de nuestra acción, surge
de forma inevitable.
Según la tradición budista lo que hace que una acción
hecha a voluntad sea ética o no es el estado de mente con el que se
realiza. Si nuestro estado de mente está basado en
Odio: entendiendo como odio, tanto el odio mismo, como estados mentales negativos
tales como enfado, rabia, frustración, resentimiento, etc.
Avidez: Entendiendo como avidez no solo la avaricia sino también estados
de deseo neurótico, ansiedad, descontento con todo, envidia…
Ignorancia: Desde luego esta ignorancia no esta referida a la ignorancia digamos
académica o a la falta de conocimiento intelectual, sino mas bien al
no querer saber cómo son las cosas, al meter la cabeza debajo del ala,
al egoísmo separador, a la ignorancia espiritual.
Si nuestras acciones están basadas de algún modo en estos estados
entonces son, tal y como dice el Dharma – TORPES -.
Por el contrario si el estado de mente que sustenta nuestros actos están
basados en:
Metta: Es decir en estados mentales creativos, amables, bondadosos y claros.
Generosidad: Tener en cuenta a otros (Que no significa no tenerte en cuenta
a ti), ser desprendido, tranquilo con las posesiones, y dispuesto a dar y
darte.
Sabiduría: Que en ultimo termino es igual a la iluminación pero
que para nosotros tiene que ver con no ofuscación, con cierta apertura
mental, con perspectiva amplia, con claridad de mente en vez de confusión
etc.
Entonces nuestros actos son HABILES o creativos, o sabios.
Es muy interesante que en la tradición Budista no se utilicen los términos
bueno y malo que denotan moral. Sino los términos Kusala (Hábil)
y Akusala (Torpe) que indican Sabiduría o ausencia de esta; reseñando
así que la ética dentro del budismo está mas relacionada
con la inteligencia y la compresión de la existencia que con la moralina.
La ética que son las leyes que gobiernan los actos humanos hechos a
voluntad (Y que no necesita de ningún legislador que la aplique, ya
que se aplica sola como cualquier otra ley natural) no nos viene dada desde
el poder de un ser superior (Dios) ni como un fin en si misma, ni con el propósito
de recibir algún premio.
Es una herramienta para el desarrollo humano y un filtro de nuestras energías,
motivaciones, estados de mente, relación con los demás etc.
que actúa como purificador o refinería convirtiendo nuestro
ser en mas claro, ligero, limpio, y delicado.
Un Buda por el hecho de que es libre, sabio, de bondad infalible y con toda
su energía disponible nunca haría ciertas cosas:
· Dañar seres sintientes.
· Tomar lo que no le es dado
· Tener una practica sexual que cause dolor
· Hablar sin veracidad y sin amabilidad.
· Intoxicar, de cualquier modo, su mente.
Nosotros en nuestro intento de seguir desarrollándonos como seres humanos
seguimos estos principios como principios de entrenamientos y no como reglas.
Al hacerlo así, ejercitamos la mente y purificamos nuestro corazón
y ambas cosas son transformadoras.
Pero no solo es una actitud de dejar de hacer esto o aquello también
es una respuesta más creativa y lúcida ante la vida y así
nos entrenamos desarrollando
· Acciones de amor y bondad.
· Generosidad sin límite.
· Tranquilidad, sencillez y contentamiento.
· Comunicación veraz y positiva.
· Conciencia clara y lúcida.
Al Buda le interesaba el mundo, era un hombre de su tiempo y nunca volvió
la espalda a lo que pasaba en su sociedad.
En términos de política su sociedad tenía una estructura
bastante simple, no era tan compleja como la de hoy en día, por eso
no dijo mucho. Pero habló de los temas mas relevantes para el mundo
en que vivía: El sistema de casta: Nadie es un noble por razón
de su cuna si no por sus actos. Discutió también los aspecto
filosóficos en boga, tales como la existencia de una alma (dentro de
cada ser) que no estaba sujeta al cambio, y la creencia de un principio o
un dios creador.
También habló y bastante de algo que atañía y
aun hoy atañe a todo el mundo: la subsistencia.
Yo creo que para el budista actual, respecto a la organización social
la mejor opción es la democracia, la separación de estado e
institución religiosa, una libertad que permita que cada individuo
tenga sus propias creencias religiosas, una educación publica laica
que respete esta pluralidad de creencias, una sociedad diversa en lo cultural,
preocupada por un desarrollo sostenible y ecología.
Aunque aparentemente el Buda nada dijo de esto me parece a mí que en
su enseñanza sobre todo “La co-producción condicionada”
y en su desarrollo de la subsistencia perfecta nos da pista suficiente, y
ni que decir en sus enseñanzas completa.
Alguien que sigue un camino de desarrollo espiritual debería abstenerse
de ganarse la vida de ciertas maneras:
· Traficando con personas o animales.
· La matanza y crianza de animales para el consumo.
· La venta o fabricación de armas.
· La venta o fabricación de drogas y venenos.
· La farándula.
· Ganarse la vida prediciendo el futuro
Para las personas de hoy en día esto implicaría además
tomar conciencia sobre donde invertimos nuestro dinero, tal vez tu no estés
trabajando en la fabricación de armas pero tu banco si que invierta
en esto, tal vez la marca de deportivas que tanto te gustan practiquen, para
abaratar costes, un cierto tipo de esclavismo. No basta con no trabajar tu
mismo en algo que te degrade o degrade a otros o al planeta, también
es importante tener conciencia de nuestra posible colaboración pasiva
y tratar de paliarla.
Otro aspecto igual de importante está relacionado con cual central,
absorbente y estresante es nuestra dedicación a este asunto de ganarnos
la vida.
También aquí cabrían unas reflexiones o preguntas ¿Tu
trabajo te desgasta tanto que ya no puedes hacer nada mas salvo ver televisión?
¿Tienes tiempo para la cultura? ¿Y el altruismo? ¿Dónde
han quedado tus sueños de juventud?
En demasiadas ocasiones cuando pensamos en esfuerzo, lo relacionamos con
un tipo de actitud que hemos de adoptar para poder hacer aquello que no queremos.
Esta asociación y otras similares nos llevan a tener una relación
desagradable con el esfuerzo.
En el contexto del noble camino octuple el vocablo que se utiliza es vyama
(sánscrito) y su significado estricto es ejercicio físico y
está muy relacionado con la gimnasia.
Según las reflexiones de Sangharakshita: la connotación de esta
palabra nos indica que la vida espiritual es una vida activa, incluso dinámica,
pero esto no significa que uno tenga que estar haciendo cosas constantemente
o ir deprisa de aquí para allá; significa que uno debe estar
mental, espiritualmente, incluso estéticamente activo.
La vida espiritual no consiste en estar cómodamente tendido en el sofá
leyendo la vida, esfuerzos y austeridades de Milarepa y pensando ¡que
estupendo! El Budismo es un camino que requiere esfuerzo y vigor espiritual
sea cual sea la edad que tengamos o el estado del cuerpo.
Este esfuerzo al que estamos refiriéndonos tiene dos aspectos: uno
general que tiene que ver con el esfuerzo que hemos de realizar en cada una
de las etapas y otro especifico.
El esfuerzo perfecto especifico, es decir esta sexta etapa del camino consiste
en una serie de cuatro ejercicios:
1º Prevenir
2º Erradicar
3º Desarrollar
4º Mantener
(1º) Prevenir el surgimiento de estados mentales torpes.
Como ya vimos, en el budismo, torpe (Akusala) está relacionado con
un estado de mente en donde predomina el deseo egoísta, odios o enfados
y la confusión el aturdimiento o la ignorancia.
En este ejercicio de prevenir, hemos de darnos cuenta que no se trata de nada
especialmente filosófico sino más bien de algo muy práctico.
Estamos todo el tiempo en contacto con las cosas, los otros y la vida y este
contacto lo establecemos a través de los sentidos. Vemos algo agradable
y lo deseamos, o vemos algo que nos incomoda y nos enfadamos, el recuerdo
de cosas del pasado nos puede poner tristes o iracundos. Vemos, oímos,
sentimos a través de la piel, gustamos, olemos, pensamos y antes de
que nos demos cuenta podemos estar enredados en miedos, enfados y deseos irracionales.
De tal modo que para realizar este ejercicio hemos de poner un “guardián
a la puerta de los sentidos”.
Dicho de otra manera hemos de ejercitar nuestra atención consciente
en relación con los objetos de los sentidos y con la mente inferior.
Hemos de darnos cuenta de lo que vemos, oímos, pensamos etc. y el efecto
que esto tiene en nuestros estados mentales y hemos de intentar darnos cuenta
antes de que estos estados estén ya instalados en nosotros.
(2º) Erradicar los estados mentales torpes que ya tenemos.
Podríamos decir que cualquier cosa que nos impide tener una mente lúcida
y serena la podríamos clasificar dentro de esta lista de 5 obstáculos:
Deseo; Odio/rechazo; Ansiedad/Desasosiego; Pereza/Letargo; Duda/indecisión.
Imagina, por ejemplo que estás tranquilamente sentado en tu casa reflexionando,
incluso puede que estés meditando, entonces comienza un fuerte ruido
sobre ti, una vez mas los vecinos de arriba tienen la música muy alta
y se dedican a mover muebles de un lado a otro. Desde luego no es agradable
y tú comienzas a enfadarte, recuerdas todas las noches que no te dejaron
dormir bien y las veces que has subido a hablar con ellos sin que nada cambie
y cada vez te enfadas mas, haciendo que te sea imposible seguir con tu reflexión.
Probablemente este enfado traiga a tu mente otras muchas causas de enojo en
tu vida. ¿Cuál es el verdadero obstáculo para tu tranquilidad?
¿El ruido? yo diría que no, el ruido es desagradable pero es
tu sentimiento de enfado es el que te impide relajarte y seguir meditando.
· El Obstáculo del deseo: Con frecuencia queremos mas cosas
de las que realmente necesitamos, tal vez las usemos para paliar carencias
emocionales. De cualquier forma, al actuar así el deseo se vuelve un
tanto neurótico y además terminamos ciegos a lo que en verdad
nos está pasando, por no hablar del desgaste de recursos en el mundo.
Las necesidades, del tipo que sean, pasan de ser algo adecuado para vivir
y funcionar en el mundo a ser un obstáculo para nuestro desarrollo.
· El obstáculo del odio. A nadie nos gusta aceptar que sentimos
odio así que lo desglosaré: es esta una emoción de rechazo,
de enfado de agresividad, de disgusto, de actuar usando poder y también
incluye lo que podríamos llamar indignación justa. Puede ser
frío o pasional, el hecho de decir las cosas en voz baja y con “buena
educación” no significa que sean hábiles.
· El obstáculo de la ansiedad. Parece que lo que queremos siempre,
está en otro sitio, en otro instante, nunca en el momento presente.
La ansiedad puede estar disfrazada de eficacia “Tengo que hacer esta
lista mental de tareas para mañana” pero la mayoría de
veces solo es intranquilidad. Cuando estamos trabajando pensamos en el ocio,
cuando es nuestro tiempo de descanso pensamos en el trabajo, si no tienes
pareja quieres una, si la tienes piensa que mejor solo…. A veces nos
resulta imposible sentarnos solos con tranquilidad siquiera unos minutos.
· El obstáculo de la pereza. Este obstáculo puede tener
que ver con un bloqueo de energía o emocional que nos impide actuar;
el obstáculo de la pereza es inercia, es cuando sentimos que nada nos
importa, es una actitud de rigidez y estancamiento y aunque pueda pareceos
fuerte, a veces toma forma de desanimo y de desilusión.
· El obstáculo de la duda. Esta duda no es la duda sana que
nos impulsa a investigar, preguntar y aclarar ideas, sino más bien
la duda corrosiva que nos quita la iniciativa y nos incapacita. Tiene que
ver con falta de confianza, tiene que ver con indecisión y con no querer
comprometernos.
Estos son el tipo de estados mentales torpes que en una medida u otra están
ya en nuestra mente y hemos de erradicar. Y por supuesto existe los antídotos.
(3º) El desarrollo de estados mentales hábiles no surgido. Estos
estados hábiles no son meros “buenos pensamientos” sino
estados más refinados o superiores de conciencia a los que podemos
tener acceso con la práctica de la meditación, situada esta
en un contexto de práctica espiritual.
Con la práctica regular de meditación vamos teniendo acceso
a experiencias de mayor sosiego e integración psíquica. Experiencias
en donde el pensamiento discursivo no entorpece nuestra concentración.
Experiencias de profundo silencio interior; de inspiración y claridad
mental; Incluso experiencias en donde quedamos protegidos de esos estímulos
externos que normalmente nos afectan o lastiman (por ejemplo el ruido).
Estas experiencias de absorción meditativa suelen ser muy cortas en
duración pero acumulativas y van teniendo un efecto general y duradero
en nuestra mente. También es importante señalar que no son un
fin en si mismas, ni es bueno que las pongamos como objetivo de nuestra meditación
(probablemente si lo hacemos nos cerraremos la posibilidad de tenerlas). Simplemente
hemos de tener en cuenta que la practica de meditación es la herramienta
para el desarrollo de estados mentales positivos.
(4º) mantener estados mentales hábiles ya surgidos. Si prevenimos
o impedimos el surgimiento de estados torpes, si trabajamos con los estados
torpes que ya tenemos en la mente y cultivamos estados mentales hábiles
solo nos queda el mantener los pensamientos y estados mentales positivos que
hemos desarrollado. Y yo diría que esto consiste en seguir adelante,
seguir practicando, seguir desarrollando conciencia y atención. En
este ejercicio la regularidad y la continuidad de propósito son esenciales
y es muy aconsejable practicar de una forma paciente y amable con nosotros
mismos.
Smrti (sánscrito) es la palabra que se suele traducir como atención,
o atención consciente, y su significado literal es recuerdo o memoria.
Podemos empezar diciendo que la no atención consciente es un estado
de falta de memoria, de distracción, de pobre concentración,
de falta de continuidad de propósito, de andar sin rumbo, de ausencia
de verdadera individualidad.
Atención consciente tiene las características opuestas: Nos
damos cuenta de las cosas, recordamos en vez de olvidar, no hay tanta dispersión,
la concentración es buena, hay continuidad, constancia, somos individuos
que vemos por nosotros mismos, y perseguimos el desarrollo…
Podemos examinar la atención consciente y sus niveles y aspectos más
de cerca para mejor comprenderlo y poder practicarlo:
1Atención consciente en las cosas. 2 Atención consciente en
uno mismo
3 Atención consciente en los demás. 4 Atención consciente
en la realidad.
· (1ª) Atención consciente en las cosas: En referencia
al entorno tanto material como a la naturaleza. La mayoría de las veces
solo somos vagamente consciente de las cosas que nos rodean. Y esto no ocurre
solo por la falta de tiempo en nuestra agitada vida, también tenemos
falta de interés, o creemos saber que es la cosa que hay delante nuestra,
solamente por que sabemos nombrarla y de este modo no la miramos de verdad.
Lo más que hacemos es proyectar nuestra propia subjetividad o aferrarnos
a un concepto.
Debemos aprender a ver, aprender a mirar, a ser conscientes, ser receptivos
De este modo entraremos en una comunicación mas profunda con la vida
y de este ejercicio de atención en las cosas surgirá una experiencia
de vida más creativa y rica.
· (2ª) Atención consciente en uno mismo: Como somos seres
complejos la forma más adecuada de mantener atención consciente
en nosotros mismo es atendiendo distintos niveles del ser.
(a)Atención consciente en el cuerpo. (b) Atención consciente
en los sentimientos. (c) Atención consciente en lo pensamientos.
Todos estos niveles de atención consciente en nosotros serán
las herramientas mas valiosas para la transformación de nuestro ser.
· (3ª) Atención consciente en los demás: Demasiadas
veces ni vemos ni escuchamos ni nos percatamos realmente de los otros. Un
buen sitio para comenzar seria mirando de verdad al otro, mirando a tu
Interlocutor, conectando con él, al menos con los sentidos. No escuches
pensando en qué vas a contestar a tu vez; observa tu propio cuerpo
cuando estés hablando con alguien, nota si hay apertura.
· (4ª) Atención consciente en la realidad: Cuando hablamos
de realidad solemos referirnos a las cosas materiales, a la vida ordinaria.
Las cosas de este mundo nos parecen muy reales, sin embargo para el budismo
todo esto que nos parece tan real a nosotros es, en si mismo, ilusorio y la
realidad tiene mas que ver con nuestro potencial (con la Budeidad), con las
cualidades espirituales de sabiduría y compasión, con consciencia,
y con una actitud mas contemplativa respecto a la naturaleza de la existencia.
A través de la atención consciente en las cosas, nos liberamos
del velo de la subjetividad. La atención en uno mismo purifica nuestra
energía psíquica. La atención en los demás nos
estimula. Finalmente la atención en la realidad nos trasmuta, nos transfigura
y nos transforma.(Sangharakshita)
La palabra Samadi significa “ESTADO DEL SER FIRMEMENTE ESTABLECIDO”.
Puede entenderse de dos formas: La mente establecida en un solo objeto y esto
tiene el sentido de concentración mental meditativa, y por otro lado,
yendo mucho mas lejos, es el establecimiento del todo el ser en cierta disposición
de consciencia, lo cual seria Samadi en el sentido de ILUMINACIÓN.
En este último sentido Samadi es la etapa del Noble Camino Octuple
en la que se han transformado completa y perfectamente todos los niveles y
aspectos del ser. Podríamos decir que es el triunfo de la Visión
Perfecta.
Pero nosotros estamos andando este camino en un sentido de práctica
y en este caso samadi está mas relacionado con un sentido de concentración
meditativa que nos lleva al sosiego y quietud (samata) y realizaciones espirituales
( samapati), llevándonos ambas expericias de forma acumulativa a la
transformación del Samadi.
· Samata: Es un estado meditativo de tranquilidad. Podríamos
decir que, al menos por unos instantes, ya no experimentamos ni odio, ni deseo,
ni ansiedad, ni pereza, ni duda corrosiva alguna. Serenos y en quietud, la
mente se enfoca y las energías psicofísicas se integran.
· Samapati: Son experiencias que alcanzamos con la práctica
de la concentración meditativa. Pueden tratarse de ciertas visiones
comúnmente luz, talvez luces y colores; se puede experimentar una gran
liviandad de cuerpo o podemos sentir gozo fisco incluso puede erizarse el
cabello. Talvez las experiencias de Samapati mas importantes sean las de paz
interior, destellos de intuición, la comprensión profunda de
algo.
· Samadi: Cuanto más avanzado espiritualmente es lo que intentamos
describir menos hay que decir. Samadi es el estado del ser establecido en
la Realidad.
Una forma de describirlo es diciendo que se trata de la destrucción
de los tres venenos (Asrava). Es un estado en el que las experiencias sensoriales
y las cosas materiales no significan nada; un estado en el que no existe deseo
por ningún tipo de existencia condicionada y en el que no hay verdadero
interés por nada que no sea la Iluminación, un estado en el
que no hay huella de ignorancia espiritual.
Con esta octava etapa del sendero hemos llegado al final de nuestro mítico
viaje y una vez más usaré las palabras de Sangharakshita:
El crecimiento espiritual es similar al desarrollo de un árbol. Primero
existe un vástago arraigado en la tierra. Un día la lluvia cae,
tal vez torrencialmente. La lluvia es absorbida por las raíces del
vástago. La savia se eleva y se distribuye en las ramas y en los brotes
y el árbol crece. Hay una pausa y luego la lluvia cae de nuevo; otra
vez la savia se eleva, y esta vez no solo fluye por ramas y brotes, sino que
las hojas comienzan a desplegarse. Si no llueve por un tiempo, el árbol
puede marchitarse un poco, pero eventualmente caerá más lluvia
y aún puede suceder que caiga una gran cantidad de lluvia, y entonces
la savia no solo se elevara por ramas brotes y hojas, sino que las flores
empezarán desarrollarse. El seguimiento del Sendero Octuple es así.
Primero hay una experiencia espiritual, un atisbo de la Realidad, o, en otras
palabras, un momento de Visión perfecta. Entonces como el caer de la
lluvia y, al igual que la savia se eleva y fluye en ramas y brotes, así
la Visión Perfecta gradualmente transforma los diferentes aspectos
de nuestro ser. La emoción se transforma, el habla se transforma, las
acciones y la vida cotidiana se transforman – y aún las voliciones
y la conciencia- Como resultado de un momento de Visión Perfecta, la
totalidad del ser se transforma hasta cierto punto.
Este proceso se repite, una y otra vez, a niveles cada vez más altos
hasta que por fin la totalidad del ser queda transformada. Uno queda enteramente
saturado por la luz de la Iluminación. Este es el estadio de Samadi
Perfecto, el estadio en que la totalidad del ser y la conciencia individual
habiéndose alineado con la Perfecta Visión, se ha transformado
completamente y se ha transmutado completamente desde los niveles más
bajos hasta los niveles mas altos.
Este estado es, por supuesto, el de Iluminación o Budeidad. El sendero
ha sido entonces plenamente completado –de hecho se ha convertido en
la meta- y la totalidad del procesos de la Evolución Superior ha sido
perfeccionada y completada.
Bibliografia: Budismo para principiantes y maestro.
El Budismo su enseñanza y su practica
La rueda la espiral y el mandala
Budismo
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del Centro Budista de Valencia como en la página
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